Los abogados encaran la mediación de muy distintas formas. Desde el escepticismo a la colaboración hay un gran abanico de situaciones.

En muchas ocasiones se ha dicho que los abogados del plan antiguo nos hemos educado en la controversia, en la disputa ante los tribunales.  Creo, sin embargo, que es un acierto que en los planes de formación actuales se haya introducido el estudio de los ADR (Alternative dispute resolution). De esa forma se procura que los nuevos abogados tengan una visión más amplia de la defensa del cliente. Un médico no opera a todos los pacientes, sino que busca el remedio que en cada caso mejor conviene. Por la misma razón un abogado debe ofrecer la alternativa más adecuada al problema que le plantea el cliente. Puede que ello no siempre precise el esfuerzo y desgaste que implica acudir a los tribunales.

Ante la mediación las posturas de los abogados son muy distintas. Algunos afirman «yo llevo mediando toda la vida en mi despacho». Pero con ello están olvidando que para que exista mediación es necesario (como

abogados y mediación

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mínimo) bilateralidad, voluntariedad y confidencialidad. Y, sobre todo,  la intervención de un mediador neutral e imparcial. También he oído alguna vez, refiriéndose a la mediación, «ese rollo sensiblero, que en familia puede que sirva, pero no para empresas». Sin embargo, está constatado que hay muchas empresas en el ámbito nacional e internacional que utilizan la mediación. Gracias a ello,  consiguen soluciones pactadas beneficiosas y que evitan rupturas de fructíferas relaciones de negocios. Estas y otras afirmaciones similares demuestran el gran desconocimiento que de la mediación existe entre el colectivo de los abogados.

Cuál es la postura que adopta el abogado cuando desde el juzgado les derivan a mediación.

Cada vez es más frecuente la derivación desde los juzgados a mediación. Pero la postura del abogado no siempre es la esperada. Hay letrados que informan a sus clientes y facilitan el desarrollo de la mediación. Les asesoran y les acompañan en la toma de decisiones. Pero, desgraciadamente, otros, de algún modo, entorpecen la mediación. Así lo hacen los letrados que acuden solos a la sesión informativa o desaconsejan su utilización. O los que ponen trabas al acuerdo asumible por el cliente o que pretenden adoptar el papel de protagonistas de la mediación. Olvidan que el mejor servicio que pueden prestar pasa por dar el cauce más adecuado para encontrar soluciones. Superar un conflicto puede trascender, en algunas ocasiones, de lo que puede ofrecer una decisión judicial.

Otro aspecto diferente es la actitud de los abogados a la hora de buscar soluciones a las cuestiones que les plantean los clientes en sus despachos. Hay algunos despachos que van incorporando a sus estrategias la mediación como una herramienta más para solucionar los conflictos. La mediación ofrece soluciones que los propios implicados ajustan a su medida y  que, por eso mismo, serán de ejecución inmediata.  Esto no estaría garantizado en el caso de acudir a un litigio.

Los colegios  de abogados, conscientes de sus ventajas, han apostado por la formación e información a sus colegiados . Han creado instituciones de mediación que están trabajando por y para la mediación. Pero todavía queda mucho camino que recorrer para que la mediación asuma el protagonismo que socialmente debería corresponderle.

Entiendo que deberíamos rendirnos a los tiempos y éstos lo son de mediación. Volver la espalda a ello no es una opción.

Carmen Iborra Grau (10-04-2017). Abogados y mediación. Cómo se posicionan frente a esta. Asociación ¿Hacemos las paces?

 

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