Me he animado a escribir este post sobre LA IRA porque me llegó a través de facebook este vídeo de La mente es maravillosa.

La ira

La ira

El vídeo me recordó y me hizo reflexionar sobre todos los beneficios que tendríamos si lográramos controlarla.

Os recomiendo verlo, es de menos de un minuto. Y en el caso de que os de pereza, os transcribo el contenido de éste. Mensaje breve y directo, pero cada una de sus frases puede darnos para muchas horas de reflexión.

Dice así:

Cuando un conflicto nos desequilibra, el enfado nos invade.

Es una reacción natural y a veces incluso necesaria.

Sin embargo, la ira no lo es y puede ser controlada.

Presta atención a tu respiración, canaliza las emociones que estás sintiendo,

recuerda que un conflicto mal llevado puede dar resultados que no quieres,

más estrés, más ansiedad, más enfados. La ira puede nublarte.

No te permite escuchar ni ser escuchado. Es un comportamiento egoísta

Mantén el control y libera la ira de forma productiva.

No quieras arrepentirte después de algo que has dicho o hecho

En tus manos está no dejar que te supere,

así que tienes que manejarla, no darle la oportunidad de que te maneje.

Sobre todo porque la ira es esa valentía primitiva más cobarde

Como todo, si somos capaces de trabajar sobre ella, de darnos cuenta cuando perdemos el control por su “culpa”, mejorará muchísimo nuestra vida. Conseguiremos obtener mejores resultados, no perder el control y en consecuencia estar tranquilos y serenos. A nadie le gusta que le invada la ansiedad ni sentir el malestar que causa. No debemos olvidarlo.

Aunque no se puede desechar nada de lo dicho, yo personalmente me quedo con “la ira no te permite escuchar ni ser escuchado”, porque en la mediación trabajamos constantemente con esta idea. Cuando un conflicto no se soluciona es porque las partes implicadas no se escuchan. Lo que hace un mediador es precisamente esto, conseguir que las partes se escuchen. Si consigues esto tienes prácticamente garantizado que lleguen a un acuerdo, y aunque no fuera así, consigues que las posturas se acerquen mucho más, que aumente el respeto y que vuelva a haber una comunicación.

Y ahora que tenemos claro la ira es perjudicial en todos los sentidos, ya sólo hay que conseguir evitarla o canalizarla adecuadamente en el caso de que aparezca. ¡Casi nada!

Tenemos que ser conscientes de que detrás de la ira siempre hay dolor. La furia es simplemente un escudo que se utiliza para tapar el sufrimiento. Para resolver la ira, primero hay que encontrarse con ese dolor y reconocer la tristeza.

Isabel Zarraluqui López (2016). Controlar la ira sólo puede ser beneficioso. Asociación ¿Hacemos las paces?