Cómo no debes envidiar la vida de otros, aunque no estés satisfecho con la tuya.

Hay que estar satisfecho con tu propia vida

¿Satisfecho con tu vida?

Sobre todo porque normalmente desconocemos toda la historia. Compartimos este vídeo para que estés realmente satisfecho con tu propia vida, para que sepamos valorar lo bueno que tiene y que simplemente nos demos cuenta de que está en nuestras manos cambiar aquellas cosas que menos nos gusten, pero que no debemos limitarnos a envidiar lo que tienen otros.

Estamos acostumbrados a pedir que te pongas «en mis zapatos» para fomentar la empatía, y en este caso, lo que se pide es que no quieras ponerte mis zapatos, porque aunque parezca que todo es maravilloso, cada uno tiene sus problemas y sus dificultades. El hecho de que no se manifiesten puede ser debido a que seas tímido, a que te cueste compartir o expresar sentimientos o emociones, pero no tiene porque significar que tu vida es perfecta y que estás plenamente satisfecho con ella.

Por eso, antes de pensar que te gustaría tener algo que tiene otra persona, haz este ejercicio empático de ponerte en sus zapatos y mira todo lo que hay en ellos, no sólo lo que tú ansías.

Hemos encontrado este texto sin autor que nos ha parecido muy acertado para acompañar al vídeo que compartimos con todos vosotros. Nosotros estamos satisfechos con nuestro trabajo y espero que vosotros también podáis estarlo:

Cuantas veces has deseado (he deseado) ir con los zapatos de otra persona por la vida? Buscaba justificación, pensaba que mis zapatos eran demasiado pesados, desgastados, para andar por la vida… Tampoco iba conjuntada, era como llevar unas deportivas con un vestido de fiesta y todo el mundo me observaba… O incluso, que yo iba con sandalias, cuando el camino de la vida estaba lleno de piedras y todo el mundo iba con botas… Aprendí.
Aprendí a valorar mis zapatos, son los míos, de mi talla.
Aprendí a no fijarme si son bonitos o feos en comparación con los demás.
Son mis zapatos, con eso basta.
Aprendí, que el merito o el esfuerzo no lo tienen los zapatos, sino la persona que los lleva.
Aprendí, que se puede ir en patines, por un camino lleno de piedrecitas y patinar con soltura. Yo no lo hago, pero un niño que conozco lo hace, increiblemente bien.
Aprendo de el, aprendemos juntos.
Aprendí que en la vida, cada persona tiene sus zapatos, pero los zapatos, no son lo importante.
Lo importante, es el uso que le das a los zapatos, y los míos están desgastados, no serán los mejores, ni los más bonitos, pero me gustan, no deseo otros, no podría desear otros… Por qué iba hacerlo?
Son mis zapatos, con eso basta.

Si queréis consultar más material sobre la empatía, podéis consultar otros de nuestros posts, como Efectos de la empatía, que aunque no habla de lo satisfecho o no que uno tiene que estar o está con su vida, si da datos muy interesantes acerca de la importancia de ser capaz de ponerse en el lugar del otro.

Isabel Zarraluqui López (05/05/2015) ¿Hacemos las paces?

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