¿Qué es mejor para nuestro problema, ir a juicio o a una mediación?

Juicio vs Mediación

Juicio vs Mediación

Hoy vamos a hablaros de algo que no es nuevo. Las principales diferencias que encontramos entre solucionar un conflicto de forma pacífica (mediación) y hacerlo mediante un juicio.

Para nosotros, la diferencia más grande es que en un juicio las partes son llamadas a contar lo peor del otro, para así beneficiarse. No es nada nuevo el hecho de que incluso nos animen a, no digamos mentir (o sí), sino a moldear la verdad para beneficiarnos, o simplemente por perjudicar a la parte contraria.

¡Qué curioso!, hemos dicho la parte contraria, y esto nos lleva a otra diferencia. En el juicio sois partes, la parte contraria… No hay mucho más que decir al respecto. Esto no favorece mucho la resolución pacífica del conflicto, ¿verdad?.

Otro tema bastante importante es el freno que te ponen a tus sentimientos y tus emociones. Raras veces te dejan intervenir en un juicio, y cuando intervienes, es para contestar escuetamente a aquello que se te pregunta, previamente preparado.

Tú te dedicas a escuchar las barbaridades que dicen de ti, unas ciertas y otras no. Escuchándolas se te ocurren otras lindezas de la parte contraria, para así poderlas añadir a tu lista de barbaridades a decir sobre el otro, que también escuchará, animándose a pensar en qué oscuro asunto podría sacar él para vengarse. Muy constructivo.

No digamos la sensación que se te queda cuando el juez decide que ya tiene suficiente y no ha escuchado varias de las maldades que aún quedaban por sacar. ¡Qué frustración tan grande!. Muy constructivo también.

Aunque habría mucho más que decir, nos vamos a centrar sólo en estos puntos.

En una mediación, en lugar de acotar sentimientos y emociones, se invita a contar todo lo que se siente, a decir todas las emociones que se han sentido fruto de cada acto que ha hecho la otra persona. El mediador sólo regula el caudal de información para que esté equilibrado, para que todos puedan escuchar (que no oir) a todos sin sufrir más de lo necesario. Que consigan ponerse en la piel del otro para entenderle más. Que también acaben saliendo esas emociones positivas a algunos gestos que tuvo el otro, que siempre los hay.

Cuando acaba una mediación, no sólo has podido decir todo lo que querías (lo que sabías que querías decir y lo que tenías dentro sin saberlo siquiera), sino que al menos te sientes tranquilo por haber sacado todo lo que llevabas dentro. Te han escuchado y respondido a todas tus dudas e inquietudes.

En cuanto a mentir, no tiene sentido, el mediador no te va a juzgar, no va a opinar y no va ni tan siquiera a sugerir soluciones a vuestros problemas, luego no merece la pena. Estás centrado en hablar con la otra persona, no con un tercero.

Esto favorece claramente la resolución del conflicto de forma pacífica.

Al contrario de lo que sucede en el juicio, donde tú no vas a resolver un conflicto, sino que vas a que te lo resuelva otro. Otro que no sabe nada de tu vida, de lo pasado, de lo vivido, de las circunstancias que os rodean, de lo que más os conviene a ambos. En un juicio, el juez decide según la ley, no según lo mejor para las partes. Esto tendría que ser ya un motivo para rechazar esta forma de resolver los conflictos, salvo que estemos en casos concretos que sí necesitan de éstos.

No siempre lo que dice la ley es lo mejor para las partes. De hecho, en muy pocas ocasiones las partes acaban el juicio satisfechas, y diría que en ninguna salen ambas satisfechas. En cambio en una mediación, siempre salen las dos personas satisfechas, ya que la solución adoptada ha sido decidida por ellos mismos. Esto sin meternos en las cifras de cumplimiento de sentencias frente al cumplimiento de acuerdos de mediación…

En Matar a un ruiseñor encontramos una parte donde se hace referencia al hecho de que el juez que instruye el caso que protagoniza esta novela, no estableció una solución a un conflicto en una ocasión. Tras escuchar a las partes, “el juez Taylor los echó del juzgado sin resolver nada. Cuando le preguntaron con qué fundamento, el magistrado contestó: Connivencia entre las partes, y declaró que rogaba a Dios que los litigantes se sintieran satisfechos con haber podido decir en público cada cual lo que tenía que decir. No habían pretendido otra cosa desde el primer momento”.

Se pone de manifiesto cómo el juez, dándose cuenta de que el caso a juzgar no era en sí lo importante, sino que las partes necesitaban desahogarse, simplemente les dejó decir todo lo que querían, y así lo dejó, puesto que la sentencia no era lo que buscaban.

Esto no es lo normal en un juicio, ni lo que debe ser. Para eso están las mediaciones… Así que desde aquí os animamos a todos a probar esta forma de resolver los conflictos, que seguro no os defraudará.

Si lo que queréis son datos más precisos comparando plazos, importes y otros puntos de vista, podéis visitar estos enlaces:

Mediadoresespaña: Comparativa esquemática y en cifras. 

Conflictsherpa: Original comparativa buscando similitudes con juegos como los puzzles y el pócker. 

¿Hacemos las paces?: Post en el que hablamos de esta comparativa en el ámbito de la mediación familiar.

Isabel Zarraluqui López (4-08-2015) “¿Hacemos las paces?”

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