Qué fácil es hablar en teoría y que difícil llevarlo a la práctica.

De la teoría a la práctica. Nada fácil...Estos días me están enseñando mucho. Y es que nosotros, en ¿Hacemos las paces?, estamos continuamente dando formaciones que trabajan todo sobre la teoría.

No teoría de estudios, porque todas nuestras formaciones se desarrollan mediante actividades y dinámicas. Y gracias a nuestros cuestionarios de calidad, podemos afirmar que además de prácticas son entretenidas. (Podéis consultar aquí algunas de las opiniones de nuestros alumnos)

Pero el hecho es que en todas las formaciones trabajamos con casos reales, pero que no están sucediendo en ese momento.

Es mucho más fácil practicar así.

También cuando hacemos mediaciones. Incluso siendo personas que sí están viviendo el conflicto. Que no es pura teoría. A ti te resulta muy fácil trabajar, pensar qué es lo que necesitan. Usar técnicas ya habituales en ti para conseguir que se calmen las partes en conflicto etc.

Todo visto desde la teoría.

Pero qué diferente es cuando lo vives de cerca. Ahí no hay palabras que te calmen. Hay una gran impotencia.

Siempre que hablamos de mediaciones, se habla de en qué momento se puede mediar. Y es que está claro que no siempre se puede mediar. En teoría sí, pero en la práctica no.

Un conflicto es como una ola, que sube y baja. Sólo podremos mediar si la ola está baja. Si no, será imposible.

Muchas veces nos encontramos con gente que está arriba de la ola. Y en ese caso no se puede mediar.

Cada persona necesita un tiempo para desahogarse, bajar el nivel de conflicto, asimilar nuevas situaciones. Y no podemos forzarlo.

Como amigos de estas personas que están pasando situaciones difíciles, tenemos la tentación en muchas ocasiones, de aconsejar, de opinar. Pero estamos hablando de la “teoría”. La práctica es otra cosa.

Cuando trabajamos la escucha hacemos mucho hincapié en esto. En la mayoría de las ocasiones, las personas necesitan que se las escuche. No necesitan más. Y en cambio nos empeñamos en dar un paso más y juzgar etc.

Ninguno sabemos cómo reaccionaríamos si de repente somos víctimas de un atraco. Puedes imaginar cómo reaccionarías, pero no tienes por qué acertar. Hasta que no te enfrentas a esa situación no lo sabes con certeza.

Ni siquiera la misma persona reaccionaría igual dependiendo de qué día se enfrente a esa situación. O en qué momento de su vida lo haga.

Este es otro de los motivos por los que la mediación funciona. Porque el mediador es neutral e imparcial. Porque no propone soluciones. No opina ni sugiere. Sólo las partes, que son las que están viviendo en la práctica lo que para ti es pura teoría, pueden obtener una solución que les satisfaga a ambos.

Por todo esto queremos invitaros hoy a haceros estas reflexiones:

  • Vamos a tratar de no hablar en teoría. Si te tienen que contar, sólo escucha.
  • Vamos a esperar a que baje la ola. Tratemos de esperar el momento adecuado para tratar el tema que necesitemos tratar.

Isabel Zarraluqui López (13-07-2019). “De la teoría a la práctica”. Asociación ¿Hacemos las paces?

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