MENTIR EN MEDIACIÓN

MENTIR EN UNA MEDIACIÓN VULNERA LA BUENA FE, LA LEALTAD Y EL RESPETO MUTUO ENTRE PARTES.

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Acabo de encontrarme con una mediación que no se ha podido comenzar por causa de las mentiras de una de las partes, detectadas en las sesiones informativas previas. ¿Se puede mentir en una mediación?

Esto me ha hecho recordar otros casos en mi carrera como mediadora en los que la mentira surgió, de una u otra manera, durante la mediación.

Voy a contaros brevemente qué paso en tres casos muy distintos.

Antes de ello, creo que es importante recordar que la Ley de Mediación , en su art. 10.2, al regular los principios informadores de la mediación, dice:

“Las partes sujetas a mediación actuarán entre sí conforme a los principios de lealtad, buena fe y respeto mutuo”

La misión del mediador es velar por que los principios de la mediación se cumplan en todo momento. Por lo que, si no hay lealtad o buena fe por una o varias de las partes, debe actuar en consecuencia.

CUANDO UNA DE LAS PARTES DECIDE MENTIR, LA OTRA LO SABE Y NO LE IMPORTA

En este primer caso, un divorcio, una de las partes nos confirmó ( en sesión individual) que la causa real por la que había decidido separarse era el haber descubierto una infidelidad de su pareja.

No eran imaginaciones suyas, ni sospechas infundadas, os lo aseguro sin entrar en más detalles por mi obligación de confidencialidad.

Nos aseguró que la otra parte no lo reconocería en la mediación y que a él no le importaba. Quiso seguir adelante con la mediación y así se hizo.

CUANDO TODAS LAS PARTES MIENTEN

Un caso más difícil como mediadora fue el de una herencia con cuatro partes en la que todos mentían.

Tras muchas sesiones conjuntas e individuales, sus versiones sobre el paradero de unos bienes de mucho valor eran completamente dispares e incompatibles. Nuestra conclusión fue que, al menos tres de las cuatro partes mentían y no actuaban con buena fe ni lealtad. Por tanto, se cerró la mediación.

CUANDO UNA DE LAS PARTES DECIDE MENTIR, LA OTRA LO SABE Y PIERDE LA CONFIANZA

Este es el caso más reciente. En el que os decía que no se ha iniciado la mediación.

En la sesión informativa previa, una de las partes nos cuenta que su pareja (también es un divorcio) lleva unas semanas hablándole de una crisis que tenía que superar y pidiéndole apoyo y paciencia para salvar a toda costa la relación. Hasta que un día le sorprende diciendo que quiere el divorcio. A los pocos días, ella descubre por casualidad que existe una tercera persona desde hace varios meses y que, por otro lado, su pareja lleva ya un tiempo preparando el divorcio con un abogado. Sólo estaba preparando todo de antemano para “ir jugando sus cartas”

Al considerar que no existe buena fe ni lealtad por su pareja, esta persona decide no iniciar la mediación. La falta de confianza en la otra parte en este momento es absoluta.

Por supuesto, los tres casos son mucho más complicados que estas pequeñas pinceladas que os cuento aquí (os recuerdo que todas las mediaciones son confidenciales) Simplemente, tomadlo como ejemplos que nos recuerdan que cada caso es un mundo, pero que hay unos principios básicos en mediación que siempre se deben mantener.

Por último, os recomiendo la lectura de otro post sobre la mentira que escribió mi compañera Isabel Zarraluqui hace ya algún tiempo:

¿Cómo reaccionar a una mentira evidente?

 

Loreto Reyna Carrascosa (15/9/2019). Mentir en mediación. Asociación ¿Hacemos las paces? 

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